Actualmente, debido a su gran importancia, hay muchísimas obras de arte mesopotámico repartidas por museos de todo el mundo.
Puesto que los restos de arquitecturas en sus lugares de origen son complicadas de conservar y visitar, debido a la difícil situación en que se ha encontrado siempre, y se encuentra, esta zona, aún nos queda la alternativa de visitar muchas de sus obras en museos.
- Por ejemplo, uno de los museos donde encontrar obras mesopotámicas es el British Museum, en Londres. Con una colección de unas 330.000 obras, es la colección de antigüedades mesopotámicas más grande e importante del mundo fuera de Iraq, que cuentan con escultura asiria, antigüedades de Babilonia y Sumeria, relieves del palacio asirio de alabastro de Nimrum, Nínive y Khorsabad, el Estandarte de Ur, entre otros.
- Otro museo para poder disfrutar de restos mesopotámicos sería el Museo del Louvre, en París. Dentro del Departamento de Antigüedades Orientales podemos admirar una colección dedicada a Mesopotamia, con obras muy valiosas que tienen como principal reclamo el mismísimo Código de Hammurabi. También podemos encontrar numerosas esculturas en caliza o diorita, sellos, estelas (por ejemplo la de Naramsim), etc.
- En el Museo de Pérgamo, en Berlín, tenemos la joya de la corona, la Puerta de Ishtar. Dentro de este museo, que en realidad son tres museos, encontramos el Museo del Antiguo Oriente Próximo, donde podremos visitar numerosos restos arqueológicos hallados en excavaciones en Siria, Irak y Turquía.
- El Museo Nacional de Irak, en Bagdag, es sin duda el más importante, el que más obras mesopotámicas recoge. A lo largo de 28 galerías y bóvedas que lo componen, se muestran obras de todas las épocas de la Historia de Mesopotamia. El problema de este museo surge de la situación tan difícil en que se encuentra y se ha encontrado siempre la zona, no siempre está abierto y ha sido objeto de numerosos robos, sobre todo durante la invasión de Irak en 2003.